Stronghold Climbing Gym en Lincoln Heights, cerrado durante la pandemia, ha reabierto por ahora con una capacidad limitada pero con ganas de una recuperación completa | Foto cortesía de Stronghold Climbing Gym

¿Muerte, cerca de la muerte… y renacimiento? Los negocios locales reflexionan en el año que fue y el año que viene

2021 April Editions More News

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Por Anthony Solis Sierra y Mira Tarabeine

Traducido por Jackson Eddy y Nicole Ríos

[Nota del editor: Esta es la primera de una serie de perfiles examinando el precio de la pandemia en negocios locales.]

La pandemia ha alterado para siempre el panorama para los negocios locales.

Algunos negocios se han ido definitivamente. Algunos han sobrevivido, pero el futuro es incierto. Aun así, otros han encontrado nuevas formas de hacer negocio que perdurará la pandemia. Incluso algunos negocios emprendieron durante la pandemia.

En los perfiles de abajo, nos enfocamos en un negocio que ha clausurado y dos que han permanecido abiertos. También nos enfocamos en una organización sin fines de lucro que volvió del límite al buen camino.

Eagle Rock Public House: “La pandemia fue un golpe mortal”.

Antes de la pandemia, el negocio era más que bueno para Ting Su y Jeremy Raub, los dueños casados de Eagle Rock Public House, un restaurante animado que abrieron en 2014.

“Teníamos un restaurante realmente increíble del que estábamos súper orgullosos”, dijo Su. “Estábamos muy enfocados en darle a la gente una experiencia extraordinaria cuando estaban ahí. Todo nuestro equipo de servicio era simplemente súper amigable”.

Su dijo que entendía por qué la gente temía salir de sus casas durante la pandemia, incluso para recoger comida. Pero cuando cerró la economía, el golpe a los ingresos fue inmediato.

El restaurante, que se había asociado a agricultores locales y a miembros de la comunidad, permaneció abierto al vender cajas de productos agrícolas y cambiar el menú para que la calidad de la comida pudiera igualarse a la demanda de entrega, dijo Su. “Antes que nada tuvimos que cambiar el menú entero porque mucha de nuestra comida no se transportaba adecuadamente”, dijo ella.

El restaurante también sacó un préstamo federal del Programa de Protección de Pago para ayudar a pagar a los empleados. Sin embargo, al pasar los meses de encierro, mantener al personal de tiempo completo se volvió aún más difícil. Su empezó a decirle a sus empleados que aplicaran a oportunidades de subsidio de los que ella escuchó para gente en la industria restaurantera.

Para noviembre, permanecer abierto ya no era una opción. “La pandemia fue un golpe mortal”, dijo Su.

Su se preocupa no solo sobre su propio negocio, sino también sobre lo que se pierde cuando los negocios pequeños empiezan a cerrar.

“Hemos vivido en Glassell Park por casi 20 años en este punto”, dijo ella. “Entonces para nosotros, es como si este fuera nuestro hogar”, dijo Su.

“Me rompe el corazón ver tantos negocios pequeños cerrando dentro del noreste de LA — y es algo aterrador porque uno no sabe que vendrá a este lugar”, dijo ella. “Espero en verdad que no sean un montón de cadenas restauranteras”.

Stronghold Climbing Gym: “El regreso hacia el comercio llevará tiempo”.

Con la excepción de un mes durante el verano, Stronghold Climbing Gym en Lincoln Heights estaba cerrado desde marzo de 2020 hasta el 15 de marzo, 2021, cuando reabrió al 10% de su capacidad.

“Es muy difícil haber estado totalmente cerrado, [pero] no realmente tenemos ningunas posibilidades al aire libre”, dijo Kate Mullen, copropietario de Stronghold con Peter Steadman.

Mullen y Steadman han mantenido a la compañía a flote al solicitar y recibir préstamos federales bajo el Programa de Protección de Pago y al gastar su propio dinero para atender los costos comerciales.

Hoy en momento, esperan obtener un segundo préstamo federal. También esperan reabrir al 25% de su capacidad después del 31 de marzo. “El regreso hacia el comercio llevará tiempo”, dijo Mullen.

Mientras, a los dueños les preocupa que sus clientes se sientan bastante seguros para regresar a los gimnasios y esperan que cuando regresen, sean clientes de gimnasios pequeños como Stronghold.

“Pediría a todas las personas del noreste de LA a considerar seriamente probando dar cualquier dinero que puedan gastar a las compañías pequeñas”, dijo Mullen.

Johnny’s Bar: “Sé más sobre el reglamento del CDC que de cócteles”.

Desde el cierre inicial de bares y otros negocios en marzo de 2020, la taberna de Highland Park, Johnny’s Bar, ha reabierto cinco veces, ajustándose cada vez al nuevo reglamento de salubridad, dijo Johanna Cole, una de lxs gerentes del bar.

A este punto, “Sé más sobre el reglamento del CDC que de cócteles,” dijo Cole, refiriéndose al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Eventualmente los bares fueron permitidos a vender alcohol para llevar (con ordenes de comida), lo cual ha resultado en pedidos de clientes regulares, pero no trae negocio nuevo.

“Cuando vendo bebidas alcohólicas para llevar, no veo a nadie nuevo. Son todos mis regulares”, dijo Cole, añadiendo que “los regulares” son los que han mantenido a Johnny’s Bar a flote todo este tiempo.

Cole dijo que la meta del bar ahora es aguantar hasta que la pandemia termine.

“Nos gustaría aferrarnos un poco a esa vibra de la vieja escuela, y eso es lo que esperamos hacer con Johnny’s”, dijo ella. “Aferrándonos a el, manteniendo las luces prendidas”.

Bob Baker Marionette Theater: “Las marionetas se están enloqueciendo en una teatro desocupado”.

El Bob Baker Marionette Theater histórico, establecido en Los Ángeles en 1963, llevaba solo cuatro meses en su lugar nuevo en Highland Park cuando la pandemia lo obligó a cerrar en marzo de 2020.

La cerrada fue un golpe de cuerpo al teatro.

“Es una compañía que nunca ha existido en una forma digital y no debe ser sentido a través de una pantalla o en cualquiera manera aparte de ir a un espectáculo, tener una marioneta sentarse en sus piernas, quitarse la gorra, e interpretar directamente frente a usted”, dijo Molly Cox, directora de comunicaciones del teatro. “Se enfocó mucho en la maravilla de tener las experiencias de este lugar, caminar a través de los puertos y ser transformado”.

Aunque de innovaciones como exposiciones itinerantes, representaciones por Zoom y una tienda digital, el teatro estaba perdiendo $30,000 cada mes y apenas podía pagar los gastos operativos, el alquiler y la nómina.

Su salvación vino a través de la recaudación de fondos. Bob Baker, que es una organización sin fines de lucro, puso como objetivo recaudar $365,000 a lo largo del año, y eventualmente recaudó más de $400,000.

Cox dijo que las donaciones fue afirmaciones “de todos los que han sido conmovidos por el teatro durante los últimos 63 años”.

Hoy en momento, el teatro es la sede de algunos eventos presenciales, como una camina de cucú-tras que provee por grupos de hasta seis personas de ser guiado por luces y sonidos a través de una representación donde las marionetas “se están enloqueciendo en un teatro desocupado”, dijo Cox.


Anthony Solis Sierra y Mira Tarabeine, estudiantes de tercer año en Occidental College, son participantes en el NELA Neighborhood Reporting Partnership, una colaboración entre el Boulevard Sentinel y The Occidental.


 

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